El obrero y la (A)rrastrada
Uno de los avisos que más me llamaron la atención respecto a ese “sentir cultural” en el último tiempo es el del “ruso” Verea trabajando en una herrería por un lado y la que va cargando unos equipos con la cabeza agachada por el otro con el pañuelo de la A de anarquía, comunicándonos con una manera simbólica los nuevos shows de Iron Maiden en nuestro país de este año. (1)
El mensaje no pudo ser tan claro en los avisos; primero un obrero, que hoy, es inexistente en los lugares más subterráneos como color cultural, y la anarquía (o los vestigios de lo que quiere imponer como mensaje de “resistencia”) que va arrastrando y siendo el mismo cómplice invisible, trabajando para el capital más empoderado en nuestros tiempos respecto a movimientos culturales del pastiche: el recuerdo de lo que una vez fuimos, pero más sabios. Tampoco podía faltar en el spot la “pulserita especial” que lo hacía participar de algo exclusivo solo por el simple de hecho de estar ahí: El ruso y su resistencia Vip.
Es como si el mensaje fuese el mismo que pregonaban los tangueros hace 40 años atrás; donde el paso del tiempo, sumado a una cultura musical que está desapareciendo y mezclada con la sabiduría de la edad dieran un coctel perfecto para una cultura “sabia” que todo lo sabe y todo lo resiste.
Borges comentaba que él era “un defensor de las causas perdidas ”, pero a diferencia del rock, el tango, por ejemplo, (y muchísimas de sus figuras emblemáticas como amateurs) terminaron en el completo olvido estando, en su tiempo, tanto en el anonimato económico como en el mainstream, donde rara vez los nuevos avances tecnológicos de su momento como la TV le daban un lugar. Siempre terminaban relegados a horarios marginales en los últimos 30 años o directamente pasaban al olvido. Este “ultimo rock” que nos queda, tan regurgitado y en “packaging” cada vez más “Macdonalizados”, se rehúsa a ponerse el último clavo de su ataúd cultural. Pero que este empecinado de una manera tan infantil y de “hombría pre-estudiada” de su movimiento no es el problema (y ese mensaje no puede ser otra cosa que seguir vendiéndonos resistencia), pero da un poco de estupor ver a una persona de casi 70 años mirando una cámara de frente con un mensaje anárquico en su frente cuando se está arrastrando, usando como premisa (y esto se ve claramente en el segundo spot) que se tienen que usar las últimas fuerzas incluso para dar el mensaje, aun cuando el negocio nos lo pida, sin importar la edad ni que sigas usando las mismas botas negras y fálicas de un macho argentino metalero promedio. Y que mejor idea utilizando al “último mártir de la resistencia” de los años 90 como el ruso Verea.
Más allá de esto, pero siguiendo la misma línea del movimiento, Alberto Zamarbide, creador junto a Ricardo Iorio en V8 del movimiento heavy metal en nuestro país fue más crudo en el mensaje, en una entrevista para Rolling Stone (1) del 3 de abril aclaración:
"Iorio lo señalaba siempre. La gente en las villas no escucha rock, escucha cumbia u otros estilos. Y a ellos les importa un bledo que cantes. Hoy ya no funciona como en los ochenta. Latinoamérica quedó, desgraciadamente, te diría, en un nivel de pauperismo y favelizada. El heavy metal y el punk de los 80 no era un tipo asa, al contrario. Cuando podía, zafaba de la villa y laburaba, se la bancaba (…) Reina la ignorancia y al tipo que hoy una poesía le va a dejar algo profundo y reflexivo para el debate, no es la mayoría de la gente. La mayoría está idiotizada. Hubo una ingeniera social para que la gente no piense. Hasta ahora van ganando. En un sentido, nuestra lucha fue un fracaso en estos últimos años, personas que apostaron a los 70, a toda una historia muy triste. Perdimos. Ese es otro fracaso del rockero. Hoy la calle a perdidos".
Es llamativo como Zamarbide aclara de manera firme que la lucha se perdió hace tiempo y sobre todo en las calles, pero ese "hoy ya no funciona como en los ochenta" no tiene que pasarnos desapercibido y debemos prestarle mucha atención, ya que no solo confirma directamente que fracasaron como mensaje, sino que hay un modus operandi en la cual la cultura de nuestro 2024 no puede para nada apoyarse ya en viejas formas de resistencias sociales y culturales.
"Hoy lo nuestro es como una carta abierta, un mensaje en una botella."



