"Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles (…)
Ahora, lejos de Babilonia y de sus queridas costumbres, pienso con algún asombro en la lotería y en las conjeturas blasfemas que en el crepúsculo murmuran los hombres velados"
Jorge Luis Borges, La lotería de Babilonia
La necesidad de documentar la naturaleza efímera y transitoria de la ciudad es cada vez mas urgente, en tanto el proceso de cercamiento y privatización continua creciendo. El "espacio" se transforma en la mercancía dominante. Puedes escuchar estos lugares desérticos, sentir los zarcillos deslizarse por las cavernas abandonadas, los bunkers ruinosos y las terrazas estropeadas. Estas son las zonas liminares donde la escena de las fiestas (…) una vez ilumino las desoladas franjas de pantanos y urbanizaciones industriales. Siempre anhelando el tiempo que nos alude.
Laura Oldfield Ford, Savage Messiah
El animo dominante es de restauración y reacción, pero se refiere a si mismo en términos de modernización, y denomina su tarea divisoria y excluyente regeneración. La lucha por el espacio es también la lucha por el tiempo y por quien lo controla. Si resistes a la modernización neoliberal (así nos dicen) te relegas al pasado.
Una vez que esos espacios se cierran, prácticamente toda la energía de la ciudad esta puesta en pagar las hipotecas o los alquileres. Ya no hay tiempo para experimentar, para viajar sin realmente saber adonde vas a terminar. Tus metas y tus objetivos tienen que ser declarados por anticipado. El "tiempo libre" se transforma en convalecencia. Te vuelcas hacia lo que te da seguridad, lo que mas te distrae de la jornada laboral: las canciones viejas y familiares ( o lo que suena como ellas).
El tiempo fugitivo, las tardes perdidas, las conversaciones que se dilatan y expanden como humo, las caminatas sin una dirección particular que continúan durante horas, las fiestas libres en viejos espacios industriales, que todavía reverberan muchos días después. El movimiento entre el anonimato y el encuentro puede ser muy rápido en la ciudad. Rápidamente, te encuentras en la calle y entras en el espacio vital de alguien. A veces es mas fácil hablar con personas a las que no conoces. Hay intimidades breves antes de que volvamos a mezclarnos en la multitud, pero la ciudad tiene sus propios sistemas para recordar: un bloque de departamentos o una calle a la que no las prestado atención por mucho tiempo te recordaran a las personas que solo te encontraste una vez, hace muchos años. ¿Alguna vez las veras nuevamente?
Mark Fisher, introducción para Savage Messiah de Laura Oldfield Ford en Los fantasmas de mi vida
¿Es posible hacer un llamado a los fantasmas de la nostalgia que van a ir multiplicándose en cada palabra cuando -cualquier persona- empiece a evocar recuerdos de su niñez? En cada punto, cada coma,cada canción,escrito,pintura,llanto,risa,están infectadas por lo inevitable del paso tiempo.
En definitiva: sobre la consciencia de la muerte.
Las plegarias infantiles para tratar de recuperar lo ya perdido están en cada punto y coma que hacemos en la vida. Si uno escarba un poco en cada ser humano, podrá reconocer pequeños destellos de ese puer aeternus en cada rubro donde se maneja. Siempre y cuando ame lo que esté haciendo, claro.
Pero conmoverse, recuperar, jugar ¿O acaso no es esa la función secreta del arte después de todo?
"Si,el mundo es el mejor de los lugares
Para un montón de cosas
Hacer la escena divertida
Y hacer la escena del amor
Y hacer la escena triste
Y cantar canciones bajas y tener inspiraciones
Y pasear mirando todo
Oliendo flores
Y derribando estatuas
Y hasta pensando
Y besando gente
Haciendo niños y usando pantalones
Y ondeando sombreros
En picnics
En medio del verano y generalmente seguir viviendo
Si, si...
Pero justo en medio de todo esto
Viene el sonriente funebrero..."
Por supuesto. Solo es una pequeña licencia que nos damos en la tesis de nuestra memoria para acallar el inevitable ruido adulto que ya nos aconteció. Vale la pena aclararlo. No solo para los que quieran entrar a este carrusel de testimonios invisibles,una biblioteca desordenada de recuerdos,sino también para los que deseen no hacerlo.
Pero no se asusten,solo son unos minutos en el paraíso,después regresaremos a la pesadilla cotidiana:
1996: "Pero yo me escapaba por la ventana del miedo; bajaba corriendo por las laderas de las aventuras, recorría el bosque del peligro hasta llegar al arroyo, donde me calmaba y le preguntaba a las aguas cual era la verdad...."
Acudo a todos y cada uno de los que han estado en Babilonia: jugadores expertos, amateurs, los que escapaban de los otros regímenes carcelarios "del afuera" como los colegio y el hogar (en ese momento eran de un igual sentimiento, solo se diferenciaban los guardia cárceles y sus llaves), los que solo estaban de paso, los que eran meros espectadores al ver jugar a los otros (a los suyos), pero que con su presencia hacían el bullicio invisible y acompañante ahí dentro, donde estábamos menos solos (es que los menos , ahí, nos sentíamos un poco mas en una relación ficticia pero consensuada sin saberlo de un cariño acampado).
También hago un llamado a los que ya no están. A esos fantasmas que formaron y siguen formando ese y todos los lugares que su existencia parcial o fija dieron el presente con su vida, hoy ausentes.
2024: ¿Cuándo llegaron los presagios del futuro? ¿Cuándo dejamos de ser las panteras acechantes que antes éramos para convertirnos en esta jaula de palabras que hoy somos? ¿Dónde esta el ciego que conducía esa calle donde hoy nunca hay nadie? ¿Dónde esta el mago que le robaba el culo a los rayos para iluminar el bosque donde jugaban nuestros niños? ¡¿Dónde están?!
Un amigo hace poco dijo que extrañaba la sensación de entrar a un local de arcades y escuchar "todos los ruidos que hacían a uno solo". Quizás podamos hacer un ensamble con la obra de Cortázar en la que todos los fuegos (¿juegos?) eran el fuego. Escuchar una melodía (des) ordenada en el caos me hace pensar automáticamente en ese concepto sobre el jazz: una improvisación en la hay un orden.
Nuestro propio orden del cosmos vs. el caos y su improvisación ordenada.
Una distorsión geométrica de la vida.
A esos que eran triunfantes en su derrotas, a esos (como decía Leonard Cohen) perdedores hermosos; que se elevaron arrodillándose, conquistaron entregándose y ganaron renunciando.
Es inevitable no extrañarlos a todos.
"...y le preguntaba a las aguas cual era la verdad... y el agua me respondía: No hay verdad."


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